No todos los pronósticos de El Niño merecen la misma confianza. Un estudio publicado el 23 de octubre en Science Advances identifica una pista para distinguirlos: la fase en la que se encuentra el Pacífico tropical cuando se inicia la previsión. En los modelos analizados, las predicciones que arrancan durante La Niña obtienen mejores resultados a un año que las que parten de otras condiciones.
La pregunta no es solo qué modelo usar
El Niño y La Niña son las fases cálida y fría de El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO. Este sistema de interacción entre el océano y la atmósfera influye en patrones climáticos de muchas regiones. Anticipar su evolución sirve para preparar la gestión del agua, la agricultura y la respuesta a riesgos, pero la habilidad de los modelos no es constante.
El trabajo, encabezado por Nandini Ramesh y con Mandy B. Freund entre sus autoras, compara nueve modelos climáticos. Su conclusión central es que la fase inicial de ENSO explica diferencias de rendimiento mayores que las diferencias entre los propios modelos. Por eso propone evaluar una previsión también por su punto de partida, en lugar de tratar todas las predicciones a un año como si fueran equivalentes.
Qué significa el resultado del 70 %
En tres de los modelos estudiados, las transiciones desde La Niña hacia El Niño se anticiparon correctamente con un año de margen más del 70 % de las veces. Esa cifra se refiere a esa transición, a esos modelos y a la evaluación retrospectiva realizada. No significa que cualquier previsión de El Niño tenga una precisión superior al 70 %, ni que todos los episodios puedan anunciarse con doce meses de antelación.
La cobertura en español de Euronews también destaca que las predicciones iniciadas en condiciones neutrales resultan menos fiables y que todavía quedan pasos para trasladar las conclusiones a los modelos utilizados por las agencias de predicción. Es una mejora en cómo interpretar la confianza, no el anuncio de una nueva alerta meteorológica.
Mirar al pasado para probar una previsión
Los investigadores trabajan con simulaciones retrospectivas: ejecutan modelos con condiciones de partida del pasado y comparan sus resultados con lo que se observó después. El archivo utilizado contiene simulaciones inicializadas cada año desde 1961 hasta aproximadamente 2020. Para el análisis seleccionan arranques entre octubre y enero, cerca de la época en la que suelen culminar los episodios de ENSO.
Probar un método así permite detectar patrones de acierto y error, pero no equivale a observar por adelantado un episodio futuro. Los autores señalan posibles aplicaciones para comunicar mejor el grado de confianza y orientar estrategias de pronóstico de largo alcance. La calibración de modelos y otras técnicas de mejora siguen siendo líneas de trabajo.
Lo que no se puede deducir para España
El estudio no permite afirmar cómo será el tiempo en una ciudad española dentro de un año, ni cuándo lloverá en una fecha concreta. Una previsión de la fase de ENSO es distinta de un pronóstico local. Tampoco establece por sí sola la intensidad o los daños de un episodio futuro. Su aportación es más precisa: conocer el estado inicial puede ayudar a decidir cuánto confiar en determinadas previsiones, con sus límites a la vista.
Ve a las fuentes.
- Science Advances · estudio original, publicado el 23 de octubre de 2026 ↗
- Euronews en español · explicación y contexto del 23 de octubre de 2026 ↗
Fuentes verificadas y edición publicada el 23 de octubre de 2026. Las fechas de los hechos se distinguen de la fecha de publicación. No es un seguimiento en directo.
Información asistida por IA, contrastada con las fuentes enlazadas. No implica reportería presencial, pruebas propias ni asesoramiento profesional.
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